En Boadilla del Monte la hegemonía política del Partido Popular ha parecido indiscutible durante décadas. Sin embargo, el panorama electoral muestra síntomas de transformación. No se trata de un trasvase de apoyos hacia los partidos de izquierda, sino de un reajuste interno en el propio espacio conservador, donde Vox pide su lugar.
Las cifras oficiales reflejan ese punto de partida. En las elecciones autonómicas de 2023, la candidatura popular cosechó un 66,89% de las papeletas frente al 10,18% de Más Madrid, el 8,99% del PSOE y el 8,17% de Vox. En el ámbito local, los comicios de ese mismo año otorgaron 18 concejales al PP con un 64,96% del voto, mientras la formación de Santiago Abascal logró 3 representantes con un 12,46%.

Una muestra realizada en febrero de 2026 por Boadilla Noticias reveló una variación llamativa en la intención de voto, situando al PP en un 58,2% y proyectando a Vox hasta el 21,4%, y el muestreo sirve para marcar una clara orientación social. Los datos apuntan a que 8 de cada 10 votantes de Boadilla del Monte seguirían optando por fórmulas de derecha.
Un pulso institucional que ya se traslada al pleno municipal
La tensión ideológica ha sobrepasado el terreno de las encuestas para instalarse en el día a día consistorial. En junio de 2026, el equipo de gobierno municipal reprochó abiertamente la abstención de Vox ante el pliego de condiciones para adjudicar 108 viviendas de protección pública en la avenida Víctimas del Terrorismo. La formación conservadora justificó su postura argumentando que las bases no garantizaban la preferencia para los residentes nacionales ni limitaban de forma suficiente el precio de los pisos.
Paralelamente, el grupo de Vox ha buscado marcar perfil propio frente al alcalde Javier Úbeda mediante el registro de iniciativas sobre prioridad nacional o apoyo a la familia. Estas propuestas no salieron adelante tras recibir el voto en contra de los populares. La rivalidad muestra cómo la gestión cotidiana del municipio se convierte en el reflejo de una contienda mayor.
El comportamiento registrado en los comicios europeos de 2024 confirmó la tendencia a la fragmentación. En aquella cita, el PP retuvo el 56,56% de los sufragios, el PSOE obtuvo un 14,66% y Vox alcanzó el 13,28%. Además, la irrupción de Se Acabó La Fiesta con un 7,13% constató que los electores locales contemplan diversas opciones al margen de las siglas tradicionales.
El comportamiento de Boadilla como examen regional para 2027
Cualquier oscilación en Boadilla del Monte adquiere de inmediato trascendencia regional. La localidad supuso uno de los principales apoyos para Isabel Díaz Ayuso en 2023. El seguimiento de esta tendencia resulta clave en un contexto marcado por los debates políticos madrileños a 1 año vista de las elecciones de 2027.

Las proyecciones para los próximos comicios autonómicos permiten barajar diversos escenarios en la localidad:
- Escenario de continuidad: El PP retendría un 63% del respaldo, Vox se situaría en el 17%, el PSOE en el 9% y Más Madrid en el 6%.
- Escenario de crecimiento conservador: El PP obtendría el 59% y Vox alcanzaría el 21%, situando la suma combinada por encima del 80%.
- Escenario de máxima fragmentación: El PP descendería al 54% mientras Vox subiría al 26%, obligando a los populares a reestructurar sus dinámicas de comunicación.
En cualquiera de estas hipótesis, la izquierda mantiene un volumen de voto cercano al 15% combinado. La incógnita central para 2027 no estriba en un vuelco hacia el bloque progresista, sino en calibrar el margen de maniobra que mantendrá el PP en Boadilla del Monte frente al empuje de su principal competidor por la derecha.






