El cycle syncing —la tendencia de adaptar el ejercicio, la alimentación y el trabajo a las distintas fases del ciclo menstrual— causa furor en redes sociales. Sin embargo, también despierta un intenso debate: ¿nos ayuda a comprendernos mejor o se ha convertido en una fuente más de presión? Conversamos con Valeria Da Silva, experta en integración cuerpo–mente femenina, conciencia corporal y desarrollo del criterio interno.
BoadillaNoticias: Cycle syncing, productividad cíclica… Cada vez vemos más recomendaciones para organizar la vida entera según la fase menstrual. ¿Hasta qué punto esto nos beneficia o se nos está yendo de las manos?
Valeria Da Silva: El problema no está en prestar atención al ciclo, sino en convertir ese conocimiento en una nueva serie de normas sobre cómo debería comportarse una mujer. La ciclicidad puede aportar información, pero no debería convertirse en otra exigencia. No necesitamos convertir el ciclo en un nuevo jefe que nos diga cuándo trabajar, cuándo descansar o cuándo tomar decisiones.
BN.: De hecho, la ciencia empieza a matizar estas teorías. Un metaanálisis publicado en PLOS ONE en 2025, tras revisar más de cien estudios, no encontró evidencia de cambios sistemáticos en el rendimiento cognitivo a lo largo del ciclo. ¿Cómo encaja esto con la idea de adaptar el trabajo al calendario hormonal?
V. D. S.: Aunque algunas mujeres experimenten síntomas que afecten a su bienestar o a su percepción de productividad, eso no equivale a afirmar que exista un patrón universal de capacidades cognitivas asociado a cada fase. Conocer la ciclicidad no significa asumir que cada emoción, cambio de energía o variación en el rendimiento tiene necesariamente una explicación hormonal, ni que haya un calendario universal.
BN.: Si no hay reglas universales, ¿cuál es entonces la forma adecuada de acercarse a la ciclicidad?
V. D. S.: Hay que cambiar la pregunta. En lugar de buscar respuestas cerradas sobre qué deberíamos hacer en la fase folicular, en la ovulación o en la fase lútea, propongo invitar a la observación personal: ¿Qué puedo aprender observando cómo cambia mi propio cuerpo a lo largo del tiempo? No todas las mujeres experimentan los mismos cambios ni responden igual en cada fase.
BN.: Entonces, el objetivo del cycle syncing no debería ser seguir un plan estricto.
V. D. S.: Exacto. La clave es aprender a reconocer los propios patrones y desarrollar criterio interno para decidir qué se necesita en cada momento. Se trata de observar qué ocurre en el propio cuerpo y usar ese conocimiento como una herramienta para orientarse, no como una obligación que cumplir. Convertir el ciclo en un sistema rígido acaba generando más presión y menos libertad.
BN.: ¿Con qué idea le gustaría que se quedaran las mujeres que buscan entender mejor sus procesos internos?
V. D. S.: Con que la ciclicidad debe ser un mapa, no un manual de instrucciones. Porque, en última instancia, conocer el mapa no significa tener que seguirlo siempre; significa aprender a orientarnos mejor.






