Boadilla del Monte ha iniciado la media veda en un ambiente de intensa tensión social. El arranque de la actividad cinegética en parajes locales como Romaninos ha reactivado las discrepancias entre cazadores, agrupaciones ecologistas y vecinos. El impacto de los últimas incendios en áreas próximas al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama genera dudas sobre el mantenimiento de estas jornadas.
Vecinos y defensores del entorno exigen una pausa preventiva en el municipio. Señalan que la fauna silvestre ha buscado refugio en las masas arboladas y fincas de Boadilla del Monte al huir de los terrenos calcinados en el entorno protegido. La concentración de especies refugiadas convierte las jornadas de caza en una práctica poco ética e inoportuna para la biodiversidad local.
El impacto de los siniestros forestales y el desplazamiento de la fauna local
La cercanía geográfica de Boadilla del Monte con los espacios calcinados altera la distribución normal de la fauna ibérica. Especies como la paloma torcaz o la codorniz, junto al zorro utilizan los encinares de Romaninos como área de cobijo y alimento tras el fuego. Disparar en estas condiciones reduce de forma drástica las opciones de supervivencia de los animales desplazados.

Los colectivos conservacionistas remarcan la falta de coherencia en la gestión del territorio. Consideran imprescindible proteger las zonas colindantes para garantizar la recuperación biológica de las hectáreas devastadas por el fuego. Permitir el uso de escopetas en estos refugios temporales pone en riesgo el equilibrio poblacional a medio plazo.
Las exigencias vecinales y la postura del sector cinegético en la zona
Por su parte, los defensores de la actividad señalan que las autorizaciones en Boadilla del Monte cumplen la normativa autonómica sobre acotados. Argumentan que las jornadas reducidas de la media veda previenen daños agrícolas y permiten controlar la sobrepoblación en fincas privadas. Sin embargo, el argumento económico pierde peso frente a la preocupación ciudadana tras el desastre ambiental en los montes de la región.
El debate ético sigue instalado en las calles y plazas de Boadilla del Monte. El municipio afronta semanas clave para determinar si la regulación actual exige revisiones urgentes en escenarios de catástrofe ambiental. La protección del patrimonio natural de la zona occidental se perfila como una prioridad indiscutible para la ciudadanía.






