Boadilla del Monte sintió este sábado a media tarde un penetrante olor a madera quemada en el ambiente. El origen no se encuentra en el propio término municipal, sino a decenas de kilómetros de distancia, en la provincia de Ávila. Una brusca reactivación del incendio forestal de Burgohondo obligó en las últimas horas a evacuar varias viviendas en el pueblo abulense de La Adrada. La dirección de los vientos del oeste provocó que la masa de aire contaminado viajara rápidamente hacia la zona noroeste de la Comunidad de Madrid.
Los vecinos de Boadilla del Monte expresaron su preocupación en redes sociales desde el sábado tras percatarse de la suciedad en el aire. La acumulación de partículas en suspensión provocó además una visibilidad reducida en las zonas más elevadas de la localidad. Los técnicos aconsejaron mantener la tranquilidad y cerrar las ventanas a las personas con problemas respiratorios.
En la zona del suceso, la virulencia de las llamas obligó a la Consejería de Medio Ambiente a activar el sistema ES-Alert en los teléfonos móviles. La indicación directa exigió el desalojo inmediato de los residentes en la urbanización La Picota y en los inmuebles colindantes. Todos los afectados tuvieron que desplazarse al centro polivalente de La Adrada para garantizar su integridad física. Las autoridades regionales solicitaron además a la población que evitara colapsar las líneas de atención telefónica para no obstaculizar los avisos prioritarios.
El Centro de Emergencias 112 de Castilla y León decretó el cierre total de la vía AV-930 a su paso por el municipio afectado. La circulación permaneció interrumpida en el tramo comprendido entre el punto kilométrico 1,3 y el 4,5 en ambos sentidos del tránsito. La medida buscaba facilitar el paso rápido de las brigadas de extinción y de las unidades de bomberos desplegadas sobre el terreno.
Este tipo de episodios atmosféricos en Boadilla no es inédito durante la temporada estival debido a la proximidad con las sierras de Gredos y Guadarrama. El calor intenso y las rachas de viento moderado facilitan que la humareda de los grandes incendios forestales recorra largas distancias en muy pocas horas. Los meteorólogos prevén que la calidad del aire mejore sensiblemente en la zona madrileña a medida que avancen los trabajos de control en el perímetro afectado y cambie la orientación de la brisa.






