La Comunidad de Madrid va a modificar su Ley del Arbolado Urbano, incluida en la futura Ley Forestal que se encuentra actualmente en tramitación, para facilitar la sustitución de los setos de arizónicas por otras especies menos inflamables.
Hasta que se lleve a cabo este cambio, la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, a través de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal, informará a los ayuntamientos sobre las evaluaciones del peligro que suponen estos elementos de cerramiento para que sean tenidas en cuenta en las autorizaciones de poda que soliciten los particulares.
En Boadilla del Monte la proliferación de chalets y viviendas unifamiliares rodeadas de arizónicas exige una atención especial por parte de todos los vecinos. Recientemente, los servicios de emergencias han alertado sobre el grave riesgo que suponen las arizónicas plantadas en las vallas perimetrales de las propiedades.
Estas plantas actúan como un acelerador perfecto para el fuego en caso de siniestro.
Este tipo de conífera se ha utilizado durante décadas para delimitar parcelas debido a su rápido crecimiento y a la gran privacidad que aporta a las casas. Sin embargo, su estructura interna acumula una enorme cantidad de ramas secas y hojas muertas que apenas reciben luz solar. Además, contienen resinas altamente inflamables que arden con una virulencia inusitada cuando alcanzan cierta temperatura, como se ha vivido en un chalet de Las Lomas este año. Por estos motivos, los expertos en extinción de incendios las consideran un verdadero polvorín verde que rodea miles de hogares.
El principal problema radica en que estos setos funcionan como una mecha continua que transporta las llamas desde el exterior directamente hasta la fachada de la vivienda. Cuando un fuego se inicia en el campo o en una parcela contigua, el muro vegetal propaga el incendio a una velocidad extrema. La continuidad de estos cerramientos entre distintas propiedades agrava enormemente la situación en las zonas residenciales.
Para mitigar este riesgo, la primera medida recomendada consiste en realizar podas frecuentes para eliminar todo el material seco acumulado en el interior de los setos. Asimismo, es vital retirar los restos de la poda inmediatamente, evitando que se sequen en el suelo y aumenten el peligro de ignición.
Los técnicos sugieren sustituir las coníferas
A largo plazo, la solución más eficaz para los vecinos de Boadilla del Monte pasa por sustituir progresivamente estas coníferas por especies autóctonas menos pirófitas. Existen alternativas vegetales que proporcionan una ocultación similar pero que retienen mayor humedad y carecen de resinas inflamables. Arbustos como el madroño, el durillo o la hiedra son opciones excelentes que se adaptan perfectamente al clima local y reducen drásticamente la carga de fuego. Planificar esta transición paisajística supone una inversión directa en la supervivencia del patrimonio familiar y del propio entorno natural.
El mantenimiento adecuado del entorno de las viviendas no solo protege la propiedad individual, sino que resulta clave para defender al resto de la comunidad. Un cerramiento descuidado en una sola parcela puede comprometer la seguridad de toda una calle si las llamas consiguen saltar de una copa a otra. Los servicios del 112 insisten en que la prevención es la única herramienta verdaderamente eficaz cuando se trata de emergencias de esta magnitud.
Las urbanizaciones históricas de Boadilla del Monte, por su diseño integrado en el entorno natural, requieren un compromiso constante para mantener su estética sin renunciar a la seguridad. Las brigadas forestales recuerdan que un seto en llamas puede alcanzar más de 10 metros de altura, proyectando chispas y cenizas incandescentes a gran distancia.






