La hostelería en Boadilla del Monte se encuentra en constante evolución para responder a las exigencias de un público que busca calidad y cercanía. Wilder Quezada, reconocido empresario afincado en el municipio, ultima los detalles para la apertura inminente de su nuevo proyecto culinario, denominado San Babiles Club Social.
A primeros de año comnzaron las obras del nuevo San Babilés Club Social en el Parque Boadilla, junto al colegio St. Michael y frente a los nuevos desarrollos urbanísticos de Boadilla, un espacio único donde la gastronomía, los eventos y las experiencias se darán la mano en un entorno espectacular, en lo que ya se considera uno de los grandes puntos de encuentro de la zona noroeste de Madrid.

Esta propuesta llega tras su exitosa participación en el prestigioso certamen nacional Brasas del Narcea, celebrado en Cangas del Narcea, donde compitió contra los mejores parrilleros de España.

El paso por este campeonato de alta cocina con Ternera de Asturias ha supuesto un hito fundamental para consolidar las técnicas que ahora se aplicarán en el nuevo establecimiento. En una entrevista exclusiva a Boadillanoticias, el hostelero detalla que esta primera clasificación para la final de «La Mejor Parrillada de España con Ternera Astuiana en Cangas de Narcea» le ha permitido comprender la complejidad y el rigor que rodean a un concurso de tal envergadura. Lejos de conformarse, aprovecha el aprendizaje para diseñar desde ahora la estrategia de su candidatura de cara a la edición de 2027. La experiencia asturiana también le ha servido para asimilar métodos tradicionales que enriquecerán las recetas de sus conocidos fogones.
Wilder Quezada Torrico, chef y empresario de origen boliviano (nacido en Cochabamba en 1976) al llegar a España «con lo puesto», comenzó trabajando como lavaplatos en el restaurante majariego «El Cortijo». Su constancia y pasión por la hostelería le permitieron ascender rápidamente en la cocina, donde pasó 13 años, aprendiendo el oficio y llegando a ser segundo cocinero, lo que asentó las bases de su desarrollo profesional.

Con los años, Wilder logró independizarse y abrir su propio restaurante en Boadilla del Monte, bautizado como «San Babilés» en honor al patrón del municipio. El éxito de su propuesta gastronómica se ha visto respaldado por numerosos galardones, entre los que sobresalen varios premios a la «Mejor tortilla española» en la Comunidad de Madrid y, muy especialmente, un reconocimiento del Ayuntamiento de Boadilla a la «Atención al Público», reflejo del cariño y la hospitalidad con la que atiende a sus clientes.

La nueva instalación plantea un concepto más exclusivo y de formato boutique, aunque mantendrá la política de precios que ha caracterizado a su trayectoria. La cocina de este espacio otorgará un protagonismo especial a los pescados preparados a la parrilla y a cortes de carne sumamente llamativos para el comensal.
El servicio ininterrumpido se activa a las nueve de la mañana y mantiene la actividad de los fogones encendida hasta la medianoche para asegurar opciones de calidad a cualquier hora del día.
El proyecto nace con la vocación de cubrir un vacío en el ocio local mediante actividades lúdicas muy demandadas en Boadilla del Monte, que incluirán reuniones vespertinas, jornadas dedicadas al producto de temporada y mercados temáticos inspirados en las tradicionales celebraciones norteñas.

La planificación hostelera contempla un despliegue logístico propio para el servicio de comida a domicilio, garantizando que el plato mantenga su temperatura y texturas óptimas desde la salida de la cocina hasta el hogar del cliente. Dentro de la programación semanal, los miércoles se reservarán de forma exclusiva para el cocido tradicional, cuya elaboración arranca con un mínimo de veinticuatro horas de antelación.

La carta mantendrá la esencia de los platos más solicitados por los comensales habituales, tales como las croquetas de cecina o rabo de toro, la tortilla de patatas y los torreznos bien crujientes.

La inclusión y la seguridad alimentaria constituyen dos de los pilares fundamentales sobre los que se asienta el funcionamiento del nuevo local de Boadilla del Monte. La organización de la cocina se ha estructurado con ocho freidoras independientes, destinadas dos de ellas únicamente a la elaboración de alimentos aptos para personas celíacas. Mediante este estricto protocolo de separación de utensilios y espacios de trabajo, la dirección certifica la ausencia total de contaminación cruzada en los menús adaptados.

El volumen de actividad del negocio actual avala la confianza de la propiedad, con una afluencia media de doscientos cincuenta clientes diarios que llega a duplicarse durante las jornadas del fin de semana. El propietario destaca que el arraigo con la localidad se ha forjado tras más de dos décadas de residencia y aprendizaje continuo en el sector de la restauración en España. El cariño recibido por parte de los vecinos del municipio ha propiciado que la agenda de reservas para eventos en el nuevo local esté prácticamente completa hasta el término del próximo año.
El reconocimiento del establecimiento trasciende las fronteras de Boadilla del Monte, atrayendo de manera habitual a residentes de localidades vecinas como Majadahonda o Pozuelo de Alarcón que buscan especialidades como el cachopo.
Entre los comensales frecuentes se encuentran destacadas figuras de la música popular, intérpretes del panorama cinematográfico nacional y reconocidos futbolistas profesionales de la primera división.
La gestión del capital humano es otro de los factores que explican la estabilidad y el crecimiento de la marca a lo largo de este tiempo. La dirección defiende la compatibilidad entre las amplias jornadas de apertura y el bienestar de una plantilla que opera bajo turnos rigurosamente regulados. El éxito comercial y la baja rotación del personal se fundamentan en un trato basado en el respeto mutuo, logrando que los empleados más recientes sumen ya más de un lustro de permanencia continuada en el equipo de trabajo de Boadilla del Monte.






