Se cumplen siete años desde la llegada a la alcaldía de Boadilla del Monte de Javier Úbeda, un periodo marcado por una notable transformación urbana y por la consolidación de infraestructuras clave para el bienestar vecinal.
A lo largo de este septenio, la localidad ha experimentado un crecimiento demográfico sostenido que ha obligado a la administración pública a redoblar sus esfuerzos en materia de vivienda, sostenibilidad y servicios deportivos.
La inversión en infraestructuras destinadas al uso público ha constituido uno de los pilares fundamentales de la acción del gobierno municipal durante este periodo. Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la finalización de los nuevos campos de fútbol en el Complejo Deportivo Condesa de Chinchón, una dotación muy demandada por el tejido asociativo local. Asimismo, la renovación integral de numerosos parques infantiles y pistas polideportivas al aire libre ha contribuido a mejorar la calidad de vida en los distintos barrios. Estas intervenciones en Boadilla del Monte buscan equilibrar el desarrollo de las nuevas zonas residenciales con el mantenimiento de los espacios recreativos ya existentes.
En el ámbito de la vivienda protegida, la localidad ha registrado un avance sustancial mediante la entrega de diversas promociones destinadas a facilitar el arraigo de los jóvenes. La culminación de más de quinientas viviendas pertenecientes al plan autonómico de arrendamiento accesible y la construcción de un centenar y medio de inmuebles públicos de protección en el sector de Valenoso representan los principales hitos en esta materia. Estas medidas tratan de paliar el incremento de los precios residenciales en la zona, permitiendo que las nuevas generaciones mantengan su residencia en el municipio. La planificación urbanística de Boadilla del Monte continúa priorizando el crecimiento ordenado y la integración de zonas verdes dentro del tejido residencial.
Otro de los logros técnicos y medioambientales más significativos de estos últimos años ha sido el soterramiento de las líneas eléctricas de alta tensión. Esta histórica reclamación vecinal, ejecutada en los sectores de Valenoso y Mirabal, ha permitido eliminar el impacto visual de las grandes torres y mejorar la seguridad del entorno urbano. La medida ha transformado el paisaje de estos barrios periféricos, liberando parcelas para el uso comunitario y garantizando un desarrollo más armónico de la periferia. Con este tipo de iniciativas, Boadilla del Monte se posiciona como un referente en la eliminación de barreras aéreas dentro del suelo urbano madrileño.
A pesar de los avances enumerados, el municipio afronta importantes desafíos de cara al futuro próximo, especialmente en lo relativo a la movilidad y los accesos por carretera. El incremento de la población activa genera intensas retenciones circulatorias durante las horas punta en las principales arterias de conexión con la capital. Los vecinos continúan demandando mejoras estructurales en el transporte público, fundamentalmente en el servicio de autobuses interurbanos y en la frecuencia del tren ligero. La resolución de estos problemas de conectividad externa es vital para que Boadilla del Monte mantenga sus altos estándares de habitabilidad y no sufra el colapso de sus comunicaciones.
La culminación de los proyectos pendientes y la preservación del patrimonio histórico local configuran la agenda de trabajo para los próximos meses de legislatura. El mantenimiento del entorno natural que rodea al palacio de la localidad y la mejora de los servicios sanitarios asistenciales siguen siendo prioridades irrenunciables para los residentes. El ejecutivo local deberá compaginar la contención del gasto público con la necesidad de ofrecer unos servicios asistenciales modernos y cercanos. El futuro de Boadilla del Monte dependerá de la capacidad de sus gestores para dotar de alma humana a los grandes desarrollos urbanísticos que aún se encuentran en fase de ejecución.






