La evolución tecnológica en la distribución alimentaria ha obligado a una de las principales cadenas de supermercados a replantear su estrategia de reparto a domicilio. La reciente apertura de un macrocentro logístico automatizado en el sur de la región madrileña ha puesto de manifiesto la rápida obsolescencia de las instalaciones tradicionales.
Este movimiento evidencia que el centro logístico operativo en Boadilla del Monte, inaugurado hace escasamente dos años, requiere una profunda actualización para mantener el ritmo competitivo de la venta por internet.
El canal de comercio electrónico se ha consolidado como el verdadero motor de crecimiento para las grandes firmas del sector minorista. Durante el pasado ejercicio, las transacciones digitales aportaron una cifra superior a los mil millones de euros a las arcas de la compañía de origen valenciano. Para consolidar este avance, la dirección empresarial ha asumido la necesidad de transformar sus métodos de preparación de pedidos. La infraestructura ubicada en Boadilla del Monte, basada en un modelo de gestión manual, muestra ya limitaciones estructurales frente a la nueva generación de naves robotizadas.
En Boadilla se han invertido 13,2 millones de euros y cuenta con una plantilla de 150 personas. Inicialmente, da servicio a las localidades de Boadilla del Monte, Alcorcón y Villaviciosa de Odón, para progresivamente ir extendiendo su servicio a otras zonas de la Comunidad de Madrid como Leganés, Parla o Tres Cantos.
La nueva instalación madrileña introduce una importante novedad mediante la incorporación de setenta ingenios mecánicos que gestionan miles de productos no perecederos de forma autónoma. Este sistema evita que el operario deba transitar por los pasillos, transportando directamente la mercancía hacia el puesto de preparación del envío. Las naves precedentes, como la situada en Boadilla del Monte, dependen del esfuerzo físico continuo de sus operarios para completar la cesta de la compra. Esta diferencia operativa multiplica la eficiencia y reduce de manera drástica los tiempos de expedición.
El nuevo complejo logístico de la empresa ha supuesto una inversión de cincuenta y cuatro millones de euros y cuenta con una plantilla cercana a los setecientos empleados. La meta fijada por la dirección de la compañía es tramitar cinco mil peticiones diarias desde el nuevo enclave informático. Al sumar la capacidad de este centro al rendimiento actual de los almacenes de Getafe y Boadilla del Monte, el grupo prevé cubrir la práctica totalidad de los municipios de la comunidad autónoma. Sin embargo, el volumen y la rapidez del nuevo sistema sitúan a la infraestructura boadillense en una posición secundaria.
La firme apuesta por la digitalización convive con el éxito de las secciones de comida preparada en los supermercados tradicionales de proximidad. A pesar de los buenos resultados de la venta en tienda física, el consumidor actual demanda una flexibilidad que solo la automatización de los almacenes puede garantizar. El progreso técnico exige que instalaciones como la de Boadilla del Monte asuman reformas a medio plazo si no quieren quedar descolgadas de la vanguardia logística regional.






