Boadilla del Monte continúa consolidando su posición como uno de los municipios con mayor calidad de vida en el panorama nacional e internacional. Tras las recientes noticias que sitúan a nuestra localidad por encima de diversas capitales europeas en bienestar, el Ayuntamiento ha dado un paso decisivo para poner en valor sus raíces. La aprobación de la licitación para el Centro de Interpretación del Yacimiento Arqueológico de San Babilés marca el inicio de un ambicioso proyecto cultural.
Esta iniciativa busca transformar el emblemático cerro en un punto de encuentro donde la historia y el ocio se den la mano. El presupuesto destinado para esta obra supera los 965.000 euros, una inversión significativa para proteger nuestro legado. Con este movimiento, el Consistorio responde a una demanda histórica de los vecinos y estudiosos del patrimonio local.
Un diseño que respeta la memoria del cerro
El futuro edificio no será una construcción cualquiera, pues su diseño se fundamenta en el rigor de las excavaciones previas. Los arquitectos han tomado como referencia directa la planta de la antigua ermita que una vez presidió este enclave. Se busca una armonía visual que permita al visitante imaginar la estructura original sin renunciar a la funcionalidad moderna.
Para lograr este equilibrio, se emplearán materiales nobles y tradicionales como el ladrillo, la madera y la piedra. Estos elementos garantizan que el impacto visual sea mínimo en el paisaje natural del cerro de San Babilés. La arquitectura contemporánea servirá de marco para destacar los restos arqueológicos sin llegar a confundirse con ellos.
El centro contará con todas las facilidades de accesibilidad necesarias para que cualquier ciudadano pueda disfrutar de la exposición. Se pretende que el recorrido sea intuitivo y didáctico para todas las edades, desde los más pequeños hasta nuestros mayores. Es, en esencia, un puente tendido entre el siglo XXI y los orígenes de nuestra comunidad.
El valor incalculable de los hallazgos arqueológicos
Desde 2014, el Ayuntamiento ha puesto en marcha varias campañas arqueológicas en el cerro, que han concluido con importantes hallazgos. El objetivo inicial fue encontrar los restos de San Babilés, que según la tradición, estarían enterrados en este enclave, tras su martirio en el año 715 durante la invasión musulmana.
Los hallazgos encontrados inicialmente confirmaron la existencia de asentamientos organizados en torno a una ermita ya desde finales del siglo VIII, con una necrópolis asociada que tenía su origen al final de la época romana.
En un primer momento también se encontraron restos de cabañas así como un singular horno de cal que indicaría que se habrían reutilizado materiales, probablemente para levantar la iglesia que en el siglo XIII se edificó sobre el templo visigodo para sacralizar el territorio reconquistado y de la que también aparecieron restos, así como de una ampliación realizada en el siglo XVI. En campañas posteriores aparecieron otros cinco hornos de menor tamaño, dispuestos en grupo, lo que indicaría la prisa con la que pretendían finalizar la construcción de la iglesia la posibilidad de mantener diversas cargas de cal impedía la paralización o retraso de los trabajos.
Otro hallazgo significativo fue el de una escalera (que podría conducir a una cripta) bajo la que, según el estudio tomográfico realizado, podría haber cavidades, galerías o cámaras.
En las primeras campañas aparecieron unas 40 tumbas a las que se fueron sumando después otras; entre los hallazgos había vasijas, jarras, alhajas…; también apareció una moneda que podría ser visigoda.
El descubrimiento más importante se produjo en un enterramiento con una tapa de granito de grandes dimensiones bajo la cual apareció una impresionante estela romana a modo de cabecera de tumba y otra pieza de granito a los pies. La tumba presentaba un único individuo y una pequeña botella de cerámica del siglo VII ó VIII; el equipo arqueológico dedujo que la estela, de época romana, fue reutilizada en época visigoda, momento al que corresponden el ajuar y la sepultura.
La importancia de los hallazgos arqueológicos llevó al Ayuntamiento a solicitar a la Dirección General de Patrimonio que incluyera el yacimiento entre los visitables en la Comunidad de Madrid y anunciar su intención de musealizarlo.
Más que un museo: un espacio de convivencia familiar
El proyecto municipal va mucho más allá de la construcción de un edificio para albergar vitrinas y paneles informativos. La intención es recuperar el cerro como un pulmón verde y un lugar de esparcimiento para las familias de Boadilla. Para ello, ya se han iniciado labores de plantación de arbolado en los alrededores de la zona de actuación.
Se habilitarán áreas específicas destinadas al descanso y al disfrute de la naturaleza en un entorno privilegiado. El Ayuntamiento busca que los vecinos puedan acudir al cerro para pasear, comer al aire libre o simplemente contemplar el paisaje. Se trata de devolver al cerro su antiguo carácter social como escenario de romerías y encuentros vecinales tradicionales.
Este enfoque integrador permite que el patrimonio no sea algo estático o aburrido para las nuevas generaciones. Al unir la cultura con el ocio saludable, se asegura que el respeto por la historia se transmita de forma natural. San Babilés se convertirá así en un referente donde la fe, la historia y la vida familiar convergerán diariamente.
Un impulso al turismo cultural y local
La creación de este centro de interpretación sitúa a Boadilla del Monte en el mapa del turismo arqueológico regional. Atraer a visitantes interesados en la historia visigoda y medieval supondrá un beneficio indirecto para el comercio y la hostelería local. El municipio demuestra que puede competir con grandes destinos turísticos ofreciendo experiencias auténticas y cuidadas.
En las redes sociales, la noticia ha sido recibida con entusiasmo por parte de los residentes, quienes valoran el esfuerzo por conservar las tradiciones. Muchos recuerdan con nostalgia las visitas al cerro y celebran que ahora cuente con una infraestructura moderna. El sentimiento de orgullo por el patrimonio propio es un motor fundamental para el desarrollo de nuestra ciudad.
Este proyecto se suma a otras mejoras recientes en las infraestructuras locales, como la nueva pasarela peatonal sobre la carretera M-513. Boadilla sigue creciendo, pero lo hace mirando hacia atrás para no perder su esencia ni su identidad. La combinación de modernidad y respeto por lo antiguo es, sin duda, la clave de nuestro éxito actual.
Compromiso con el medio ambiente y el futuro
La sostenibilidad es otro de los pilares fundamentales que rigen la construcción del Centro de Interpretación de San Babilés. El uso de técnicas constructivas respetuosas asegura que el entorno natural no sufra daños durante el proceso de obra. Además, la integración de nueva vegetación ayudará a combatir el calor y a mejorar la biodiversidad de la zona.
Con esta actuación, el equipo de gobierno reafirma su compromiso con un modelo de ciudad equilibrado y consciente. No se trata solo de construir, sino de rehabilitar y dignificar lo que ya nos pertenecía por derecho histórico. El cerro de San Babilés dejará de ser un diamante en bruto para convertirse en la joya de la corona de nuestro patrimonio.






