Un reciente sondeo de opinión realizado en el municipio durante el último mes confirma un cambio de tendencia en el equilibrio de fuerzas del Ayuntamiento de Boadilla del Monte.
El panorama político de Boadilla del Monte está experimentando una transformación que parece mimetizar los movimientos observados recientemente en las comunidades de Aragón y Extremadura. Según los datos recogidos en la última encuesta realizada este ms de febrero, el municipio se prepara para una reconfiguración de su pleno que, aunque mantiene la hegemonía de la derecha, altera profundamente el peso de sus protagonistas.

El Partido Popular ante el desgaste de la mayoría absoluta
El Partido Popular, que en los últimos comicios logró una victoria histórica con 18 concejales, muestra por primera vez signos de erosión. La encuesta refleja que la formación liderada por Javier Úbeda perdería un escaño, situándose en los 17 representantes.
Este votante del PP que se pasa a VOX, hasta ahora veía en la gestión local un motivo suficiente para la fidelidad, y parece ahora influenciado por el clima de polarización nacional, optando por una alternativa que perciben como más contundente frente a las políticas del Gobierno de España.
A pesar de que esta cifra sigue garantizando una mayoría absoluta holgada, el retroceso indica que una parte del electorado tradicional del PP está buscando opciones con un perfil ideológico más marcado.
El ascenso imparable de Vox
La gran sorpresa de este estudio de opinión es el crecimiento exponencial de Vox. Siguiendo la estela de los resultados obtenidos en el último ciclo electoral de Aragón, la formación verde lograría captar no solo el escaño que pierde el Partido Popular, sino también los restos del naufragio de la izquierda local.
La proyección sitúa a Vox con 6 concejales, un salto cualitativo desde los 3 que ostenta en la actualidad.
Este incremento del 100% en su representación lo consolidaría como la fuerza que marca el ritmo de la oposición interna dentro del bloque conservador, obligando al PP a mirar constantemente hacia su flanco derecho durante el resto de la legislatura.
Vox ha experimentado un crecimiento significativo en Boadilla del Monte, consolidándose como la segunda fuerza política en las elecciones municipales de 2023 en un municipio tradicionalmente dominado por el Partido Popular. Tras irrumpir en el Ayuntamiento en 2019 con representación propia, en 2023 reforzó su posición al alcanzar 3 concejales —uno más que en la legislatura anterior—
En el ámbito autonómico, el apoyo a Vox en Boadilla mostró una tendencia inicial al alza, pasando del 10,90% en 2019 al 11,21% en 2021, con un ligero ajuste hasta el 8,17% en 2023. En las elecciones generales del 23 de julio de 2023, el partido alcanzó el 18,43% de los votos al Congreso en la localidad, situándose como tercera fuerza política, por detrás del PP y el PSOE, lo que confirma una base electoral consolidada en el municipio.
La izquierda en caída libre: el desplome de PSOE y Más Madrid
Si el crecimiento de Vox es la cara de la moneda, la situación del bloque progresista es la cruz. El sondeo arroja cifras críticas para el PSOE, que vería reducida su presencia a dos concejales perdiendo uno de sus tres actas actuales.
La desmovilización del electorado socialista en Boadilla es una realidad que los encuestados vinculan directamente al desgaste de la marca a nivel nacional y a la sensación de inutilidad del voto progresista en un feudo tan marcadamente conservador.
Peor suerte corre Más Madrid, que según la intención de voto declarada en el último mes, desaparecería por completo del Ayuntamiento. La formación no lograría alcanzar el mínimo del 5% de los sufragios necesario para obtener representación, dejando el espacio a la izquierda del PSOE totalmente desierto.
La polarización de la extrema izquierda parece que ha terminado por asfixiar las opciones minoritarias, concentrando el debate político exclusivamente entre las dos grandes fuerzas de la derecha.
Un pleno de 25 concejales con un nuevo equilibrio
El futuro Ayuntamiento de Boadilla del Monte, de cumplirse estos pronósticos, presentaría una fotografía casi sin precedentes: una corporación donde 23 de los 25 concejales pertenecerían a la derecha o centroderecha. El interés de la política municipal se desplazaría de la tradicional lucha entre bloques a una pugna interna por el liderazgo ideológico entre un PP que intenta conservar su mayoría y un Vox que llega con la fuerza renovada de las victorias obtenidas en otros puntos del país.
Este escenario plantea un reto para la gobernabilidad local, ya que la gestión de los grandes proyectos de urbanismo y la política fiscal del municipio dejarán de ser una conversación unidireccional del Partido Popular para enfrentarse a una fiscalización mucho más agresiva por parte de una renovada y reforzada bancada de Vox.






