Boadilla del Monte, una localidad profundamente vinculada a la naturaleza y a la protección de su entorno verde, cuenta ahora con una alternativa
innovadora para afrontar el duelo. Se trata de Recordarmiarbol, una iniciativa que permite transformar las cenizas de los seres queridos (zoma de personas y zona de mascotas) en árboles vivos, creando legados que respiran y regeneran el planeta.
Esta propuesta nace para ofrecer una despedida más humana y sostenible, alejándose de los métodos tradicionales.
El proyecto se desarrolla en un bosque privado de Segovia, donde las cenizas se integran en urnas biodegradables que nutren el crecimiento de un nuevo ejemplar en zonas que fueron devastadas por incendios forestales en el pasado.
Para los vecinos de Boadilla, esta opción representa una forma poética de cerrar el ciclo de la vida. En lugar de una tumba convencional, las familias participan en una reforestación real. El proceso garantiza que la esencia del fallecido o de nuestros animales contribuyan directamente a la recuperación de la biodiversidad y a la creación de nuevos pulmones verdes.
La tecnología también juega un papel clave en este homenaje. Cada árbol es geolocalizado mediante un sistema GPS, permitiendo a las familias conocer sus coordenadas exactas. Así, cualquier vecino puede desplazarse al bosque para visitar el ejemplar, seguir su crecimiento y encontrar un espacio de paz y conexión directa con la naturaleza.
Las familias dispondrán de pinos albares procedentes de viveros cercanos, que hoy son el gran protagonista por su resistencia y capacidad de reforestación en suelos incendiados, y respecto al coste del servicio, Recordarmiarbol ofrece:
El servicio básico de plantación y geolocalización es de 450€ para personas y de 299€ para mascotas (las zonas estan diferenciadas), una cifra significativamente más económica que los costes de mantenimiento y tasas de un nicho o sepultura en un cementerio convencional.
Desde Recordarmiarbol explican que su objetivo es la «reforestación emocional». Al transformar el dolor de la pérdida en oxígeno, las familias encuentran un consuelo único. Saben que la memoria de su ser querido no se desvanece, sino que ayuda a sanar una tierra que un día fue consumida por las llamas.
Esta alternativa es ideal para una comunidad con gran conciencia ecológica como la de Boadilla del Monte. Es una oportunidad para que el último gesto de una persona sea un acto de generosidad hacia el futuro, convirtiendo el adiós en un compromiso vivo con la sostenibilidad y la regeneración del medio ambiente.






